Guillermo Arosemena: A los gremios empresariales

No recuerdo otro gobierno que haya ofendido tanto a los empresarios como el actual. A desprestigiar también colaboran numerosos columnistas de medios públicos. Hace poco uno de ellos al referirse a los empresarios escribió: “…los más atrasados en América Latina en cuanto a responsabilidades estatales y sociales, no comprenden el sentido del progreso económico con bienestar humano, que lo confunden como simple éxito en los negocios privados, el mismo que suponen irradiará los beneficios colectivos, algo que históricamente nunca ha ocurrido en Ecuador, pues tal modelo solo ha ahondado las diferencias sociales, el dominio político de las élites y el abismo en el reparto de la riqueza”. Estas palabras insinúan: los empresarios son los peores de la región en conciencia social, los beneficios de su trabajo han sido únicamente para ellos y son causantes de las desigualdades económicas.

No comprendo el silencio de los gremios, ¿callan por temor o por falta de iniciativa? No creo que se trate de admisión de culpa. La defensa que hacen es tímida, solo de reacción. Cuando hay proyecto de ley, decreto o reglamento se hacen declaraciones, o se envían cartas a los ministros señalando los problemas que se presentarían con ellos. La defensa debe ser permanente y difundirse a todos los estamentos de la sociedad.

Este Gobierno e instituciones de izquierda han publicado alrededor de 20 libros. En la mayoría mencionan a empresarios e instituciones no gubernamentales, pero no para felicitarlos, todo lo contrario, para criticarlos y hasta ofenderlos. Seguramente la mayoría de los miembros del directorio de los gremios no los han leído, y no están enterados. Como están en formato PDF se consiguen en Internet, son gratis.

¿Cuántos libros han publicado los gremios defendiendo al sector privado? Ellos deben ser difusores permanentes de lo que ha significado y significa el aporte del sector empresarial al país, además de difundir ideas liberales. A los estudiantes desde hace muchos años se les da información distorsionada, inculcándoles animadversión al sector privado, y los gremios lo ignoran.

Fuente: EXPRESO