El sello latinoamericano nos distingue en lo bueno y en lo malo

Latinoamérica es la misma y el común denominador en los países de habla hispana en el continente es el fútbol, tal vez podría considerase el idioma universal, no solo para expresar emociones sino también en los negocios, pues todo lo que rodea al fútbol se traduce en dinero.
Pero siguen existiendo coincidencias que distinguen a los sudamericanos, un ejemplo de ello es lo que está ocurriendo en México y en Argentina, puntualicemos, en territorio argentino volvió a jugarse el campeonato de ese país después de una prolongada paralización la misma que fue generada por la deuda que tenían algunos clubes con sus futbolistas.
La determinación de la agremiación de futbolistas argentinos fue tan efectiva que se llegó al acuerdo necesario para que se levante el toque de queda y así el fútbol volvió, lo mismo ocurrió en Ecuador pero eso no duró más de un fin de semana demostrando así la debilidad de las decisiones y la falta de convicción de quienes representan a los futbolistas del Ecuador.
Pero hay que subrayar  una gran diferencia entre Ecuador y Argentina, en nuestro país el fútbol mueve pasiones y noveleros, mientras que en el país del sur el fútbol mueve miles de millones de dólares en ventas de publicidad, espectáculos e imagen, son cientos de personas que viven de la actividad aun cuando la pelota no está en movimiento.
En el caso de los mexicanos, también sufrieron el fin de semana por la paralización de los árbitros, ver los estadios vacíos fue deprimente, un fin de semana sin que la pelota ruede ocasionó muchos daños colaterales que lastimaron la economía de quienes viven del  rey de los deportes.
Bien se podría decir, gracias a Dios tenemos la suerte de ver las ligas internacionales de las cuales vivimos deleitados, con equipos que aún nos hacen mantener vivo el amor por el fútbol, cuando en europa es una hazaña ver al Barza remontar un 4 a 0, con 6 a 1, nosotros debemos conformarnos con que nuestra hazaña sea que nuestros equipos estén al día, que nuestros árbitros hayan cobrado para que cumplan con su trabajo.
En fin, creo que algún día llegará el momento en el que las cosas se equiparen en que la estructura sudamericana sea como la europea, tal vez ese día, diremos, que somos competitivos.
Daniel Aguilera Ríos