Isaac Cohen: Que viene primero

La política económica del Presidente electo Donald Trump contiene dos pares de medidas, uno pertenece a la política fiscal, en la forma de reducción de impuestos y aumento del gasto en infraestructura, el otro es del ámbito de las relaciones económicas internacionales, como el comercio y la inmigración. Todas estas medidas son controvertidas, pero el estímulo fiscal es más positivo, mientras que las medidas económicas internacionales son básicamente negativas.

                La pregunta crucial es qué vendrá primero, porque eso le dará el tono al despegue del nuevo gobierno. Si las medidas fiscales vienen primero, le pedirán al Congreso la aprobación de una rebaja de impuestos, como incentivo para que las empresas estadounidenses repatríen los $2 billones de ganancias que se estima que mantienen en el extranjero. El Congreso dominado por los Republicanos fácilmente aprobará esta medida, porque los recortes de impuestos son uno de los componentes principales de la plataforma del partido.

                 La otra medida fiscal es más compleja, porque depende de cómo se financie el paquete de $1 billón de gasto en infraestructura, dado que junto a la rebaja de impuestos, aumentará la deuda pública por encima del 76 por ciento de la economía, donde se encuentra actualmente. Parece haber apoyo bipartidista para el gasto en infraestructura, pero choca contra los segmentos más conservadores del Partido Republicano y también le preocupa a los Demócratas, porque puede ser un incentivo para recortar el gasto en programas sociales, tales como Medicaid, Medicare y la Seguridad Social. Aunque debe decirse que durante la campaña el Presidente electo prometió que los programas sociales no serían tocados.

                El mercado de acciones, mediante un alza de casi 3 por ciento desde la elección, ha indicado que prefiere el paquete positivo de rebajas de impuestos para las corporaciones y el gasto en infraestructura.

INGLÉS

President-elect Donald Trump’s economic policy contains two pairs of measures, one belongs to fiscal policy, in the form of tax cuts and increased infrastructure expenditure, the other pair is from international economic relations, such as trade and immigration. All of these measures are controversial, but the fiscal stimulus is more positive, while the international economic measures are basically negative.

                The crucial question is what will come first, because it will set the tone at the start of the new administration. If the fiscal measures come first, Congress will be asked to approve a tax reduction, aimed at enticing US companies to repatriate the estimated $2 trillion in profits they hold abroad. The Republican dominated Congress will easily approve this measure, because tax cuts are one of the main components of the Party’s platform.

                The other fiscal measure is more complex, because depending on how it is financed, a package of $1 trillion in infrastructure spending, together with the tax cuts, will push the public debt beyond the 76 percent of the economy where it is today. There seems to be bipartisan consensus on infrastructure spending, but it collides with the more conservative segments of the Republican Party and it also concerns the Democrats, because it may be an incentive to cut spending in social programs, such as Medicaid, Medicare and Social Security. Although it should be said that during the campaign the President-elect promised those social programs would not be touched.

                The stock market, through a climb of almost 3 percent since the election, has signaled it prefers the positive package of corporate tax cuts and infrastructure spending.