Emelec, un equipo en constante progreso

Por Elías Vinueza Rojas

Dreer; Carranza, Achilier, J. L. Quiñónez, O. Bagüí; Valencia, P. Quiñónez, Wila (Lastra, 80m), Caicedo (Gaibor, 69m); Mondaini (Hurtado, 78m), De Jesús. Con esta formación Emelec arrancó su participación en el torneo ecuatoriano 2013. El rival, Macará, la sacó barata aquel día -3 a 0 en contra-. En apenas un partido, el equipo eléctrico daba indicios de que sería el principal protagonista del certamen, así como el cuadro ambateño ya pintaba como candidato a descender a la serie B.

Cuarenta fechas después, Emelec es el puntero del campeonato y ya está instalado en una final que lo más seguro es que no se dé, porque el equipo de Gustavo Quinteros es líder de la segunda etapa a falta de apenas cuatro fechas por jugarse. Mientras, Macará, que es último, parece condenado a desaparecer de la serie A para el próximo año. “Emelec está para grandes cosas” y “Este equipo no tiene plantel”, se escuchó aquel día en La Caldera, analizando a los azules y a los celestes en ese orden.

Los presagios fueron acertados. A veces, no siempre, los nombres de los jugadores indican si un equipo tiene plantilla para grandes objetivos o no. La nómina azul es casi la misma del año pasado, con el agregado que algunos futbolistas aprendieron y desarrollaron futbolísticamente con el paso de los días. La pretemporada -en el complejo de Matías Almeyda en Buenos Aires- fue un gran acierto. Maximizó el potencial de los dirigidos por Quinteros, punto de quiebre en relación con su archirrival Barcelona, que fracasó en Copa Libertadores y la primera parte del campeonato por una mala preparación en Machala.

La realidad de Macará, en cambio, era muy parecida a la de Olmedo de Riobamba en los inicios del 2012: con menos de tres jugadores de jerarquía, poquísimos experimentados y otros que a lo largo de los años no habían destacado en ninguna parte. El Ciclón terminó en la “B” -ya logró el retorno para el 2014 hace un par de semanas- y el conjunto ambateño va por el mismo camino-.

“Falta un 10”, “falta un 9”, “falta un lateral derecho”, fueron de las frases más escuchadas en el entorno azul. Neme apuntó a dos de los tres pedidos, porque a su parecer “ya no se juega con enganche”. Entonces contrató el lateral, Narváez, y el goleador, Pablo Zeballos. El primero ha sido una de las revelaciones del torneo y el paraguayo se fue enojado con Quinteros porque no lo alineaba seguido. Hubo quienes le dieron la razón, aduciendo que el DT tenía algo en contra de él, cuando la explicación la daba el guaraní cada vez que pisaba la cancha: 1 gol y poca participación ofensiva en media temporada.

Quinteros, entrenador equilibrado para hablar -excepto cuando no puede ganar porque los rivales se le encierran- y ofensivo para jugar ha tenido el mérito de confiar en sus jugadores incluso cuando han fallado; los ha empujado para que sigan intentando esa jugada que muchas veces no sale por cuestiones de rachas o limitaciones en la técnica. Así pasó con Arana, Enner, Lastra, Gaibor y Marlon. Creyó en todos y los apoyó, pese a los críticas ácidas de distintos sectores.

El tiempo le ha dado la razón. Los resultados son notorios: Arana es titular y ha respondido a las exigencias del puesto, del equipo y de los rivales; Enner no era titular fijo en la primera etapa, ahora no solo que lo es en Emelec, sino también en la selección ecuatoriana; Lastra se ha convertido en el punto de equilibrio del medio campo azul, haciendo olvidar la ausencia del lesionado Pedro Quiñónez; Gaibor ha realizado ajustes a sus movimientos y ahora es el todo-campista que simplifica las funciones que normalmente deben realizar tres jugadores y también fue llamado por Rueda; y Marlon, quien aportó con 11 goles y 3’600.000 por su traspaso al Monterrey mexicano.

Crecimiento más seguimiento, la fórmula que le ha generado buenos resultados a Quinteros, confirmando que el fútbol es de momentos y que los jugadores que hoy son figuras en su equipo no lo eran en las primeras fechas. De los 11 que hicieron del partido un espectáculo ante el Deportivo Quito, 7 no eran titulares fijos en la primera parte del torneo (Arana, Vera, Narváez, Lastra, Gaibor, Enner y Giménez) y uno no había llegado: Stracqua. Y de aquella oncena que se impuso a Macará en la primera fecha del campeonato solo 4 jugadores repitieron como estelares este domingo ante los chullas, muestra también de que Quinteros ha sabido manejar los valores de una plantilla grande en cantidad y calidad. La mesa está servida.