¿Qué le pasa a Leonel Messi?

La sustitución de Leo Messi a la media parte del partido en el Calderón hizo saltar las alarmas. Las molestias físicas del argentino se traducen automáticamente en una seria preocupación para el Barça. Más aún cuando estas se convierten en un contratiempo reiterado, como ha ocurrido en los últimos cuatro meses y medio.

El club informaba ayer a través de un parte médico que el jugador sufre un “hematoma intramuscular postcontusional en el bíceps femoral de la pierna izquierda”. El mismo comunicado apuntaba que todavía no se podía descartar la presencia del delantero en el partido de este domingo en Málaga. Sin embargo, la prudencia del club contrasta con la preocupación que se ha instalado en el entorno barcelonista. Según fuentes médicas consultadas, el parte de la entidad que describe el hematoma no es lo suficientemente preciso como para descartar que el jugador sufra alguna microrotura. En cualquier caso, aunque se indicaba que “la evolución clínica del hematoma marcará la disponibilidad del jugador para el próximo partido”, tanto el jugador como su recuperador físico de confianza, Juanjo Brau, trabajan con la vista puesta en la vuelta de la Supercopa del próximo miércoles.

El gesto del jugador al bajar del avión ayer, a su llegada al aeropuerto de El Prat, mostraba su malestar. Acompañado de Pepe Costa, de la oficina de atención al jugador, Messi se introdujo en la jardinera sin cambiar el gesto de seriedad. El jugador se dirigió junto al resto de sus compañeros a la Ciutat Esportiva, donde se le practicaron todas las pruebas necesarias para confirmar el alcance de la lesión. Después del examen médico, el padre de Leo, Jorge, vino a recoger al jugador para llevarlo de regreso a su casa. De todos modos, la lesión no ha impedido que el seleccionador Alejandro Sabella incluya al azulgrana en la lista para el amistoso contra Paraguay del próximo 10 de septiembre.

Una mala racha
La preocupación por el rosarino no se desprende de la lesión que sufrió en Madrid, sino del largo período encadenado en el que los problemas musculares se han convertido en el Talón de Aquiles del jugador. Desde el 2 de abril, el delantero ha jugado un solo partido completo de los últimos 25 disputados -contando oficiales y amistosos con la camiseta azulgrana y la selección argentina-, lo que supone el peor balance de Messi en muchos años.

La mala racha del ’10’ azulgrana empezó en el Parque de los Príncipes el pasado 2 de abril. El argentino tuvo que ser sustituido al descanso después de notar un pinchazo en la zona de los isquiotibiales de la pierna derecha. Los servicios médicos estimaron una recuperación de diez días, por lo que pudo llegar al partido de vuelta de cuartos en el Camp Nou. Sin embargo, empezó el encuentro en el banquillo por precaución. Tito Vilanova solo le dio entrada a media hora del final, cuando el resultado era de 0-1 y el Barça estaba virtualmente fuera de la Champions. Leo salió, revolucionó el partido y ayudó a conseguir el empate y la clasificación para semis. Pero su regreso forzado hizo que tuviera que descansar hasta el siguiente partido de Champions. Precisamente el Bayern-Barça del pasado 23 de abril es el último encuentro en el que Messi ha aguantado los 90¿ sobre el terreno de juego, en un duelo que tampoco pasará a la historia por ser una de sus mejores actuaciones. Desde entonces, no ha vuelto a disputar un partido completo.
temor al pasado

Las dolencias encadenadas del mejor jugador del mundo han provocado inevitablemente que muchos aficionados experimenten un `déjà vu¿. Hay que recordar que las primeras temporadas de Messi en el primer equipo azulgrana estuvieron marcadas por los problemas físicos. Los años 2006 y 2007, especialmente, se convirtieron auténticos `annus horribilis¿ para el rosarino. En poco más de dos años, Leo encadenó una rotura en el bíceps femoral derecho, una fractura en el quinto metatarsiano y dos roturas en el bíceps femoral izquierdo.
Sin embargo, la llegada de Pep Guardiola al banquillo azulgrana modificó la dinámica negativa del jugador. El argentino aprendió a entender su cuerpo como una herramienta de trabajo y empezó a introducir en su día a día rutinas necesarias para un deportista de élite como la alimentación, la correcta hidratación y el reposo necesario, incidiendo especialmente en la preparación física y la recuperación después de un gran esfuerzo.

Juanjo Brau se convirtió en su sombra y superó su fragilidad muscular, de modo que en cuatro temporadas a las órdenes de Guardiola solo sufrió dos pequeñas lesiones musculares, una sobrecarga en el recto interno y una elongación en el abductor. La tendencia ha vuelto a invertirse en los últimos meses, a pesar de que Leo fue un alumno aplicado durante el verano. Quizás el ajetreo de su descanso estival le pasó factura. Lo que está claro es que recuperar la fortaleza física pasa por una buena planificación que incluya toda la temporada.