Carpegiani, actual DT de Flamengo, que perdió ante Emelec en el Clásico del Astillero que se “achicó” la cancha

Campeón del mundo con el Flamengo y venido de buen trabajo en el Cerro Porteño, de Paraguay, la llegada de Paulo César Carpegiani en Guayaquil en el segundo semestre de 1992 fue conmemorada por la directiva barcelonista.

Era un joven entrenador de 43 años y con nuevas ideas para comandar al equipo semifinalista en la edición de aquel año de la Libertadores de América, el “Coloso de América” ​​eliminó al Cerro de Carpegiani en los penales de los cuartos y cayó de pie al Sao Paulo, 3 a 2 en el marcador agregado.

– A mí me interesa lo que los jugadores hacen de la puerta del estadio al campo. Lo que hacen fuera no me interesa – dijo a la llegada al club barcelonista, en registro de la revista “Estadio”, guardada por el historiador de Guayaquil Alberto Sanchéz.

“Carpegiani levantó la bandera del fútbol ofensivo -” marcar goles no es pecado, atrae más a la hinchada “-, pero fue considerado blando en los cuidados del campo y en la disciplina con el grupo barcelonista.

El estilo era lo contrario a la fama del antecesor Jorge Habbeger, uno de los dos argentinos que fue la sombra del paso que no duró cuatro meses por el principal equipo de Guayaquil. El entrenador argentino adopta el toque de queda, concentración – práctica suprimida por Carpegiani – y llamaba a casa de los jugadores en el descanso para controlar la comida y la vida de sus comandados.

– Habbeger exigía bastante a los jugadores. Era apodado “nazi”, de militar. Carpegiani llegó con mucha fama a Guayaquil. El presidente Izidro Romero le gustaba mucho. Pero él intentó cambiar la forma de jugar del equipo. No era tan exigente y no tuvo resultados – se acordó el historiador ecuatoriano.

 Otro argentino estuvo más cerca de Carpegiani y ese sí incomodó directamente al entrenador brasileño. Se trata del ex volante Ruben Insúa. En las palabras de Sanchéz, un “caudillo” del equipo barcelonista. En buen portugués, el hombre que envió a unir y separar en Guayaquil.

– Recuerdo que PC vino con un preparador físico brasileño (Ilthon de Freitas) que encontró deficiencias en el estado físico de algunos jugadores. Dice que el problema era de fondo disciplinario. Muchos jugadores no les gustaba los métodos de Carpegiani – contó Alberto Sanchéz, que atendió el reportaje del GloboEsporte.com en el departamento de Publicaciones de la Universidad Católica de Guayaquil.

Polido, Carpegiani fue político al recordar las desavenencias en el club ecuatoriano. Insúa, seis años después se volvería rival del Vasco en la final de la Libertadores de 1998, era el entrenador en el equipo que tenía el portero Cevallos, actual alcalde de Guayaquil y presidente del Barcelona.

– Fue un paso muy rápido que tuve aquí. Tuve algunos contratiempos, pero ya pasó. Vuelvo aquí con el Flamengo en un momento importante, en una competición más importante aún y queremos hacer un gande juego. Vamos a encarar con el propósito de buscar la victoria – dijo, rápidamente, Carpegiani con los pies en el césped del Monumental, la imponente casa del Barcelona.

Los periódicos de la época que otra medida de Carpegiani causó polémica. Él quiso acortar las medidas del campo antes de un clásico con el Emelec. Pero el Barcelona perdió y eso se volvió contra él. La relación con Insúa tampoco ayudaba ni la simpatía – o “fe ciega” como definió un periódico ecuatoriano – del presidente lo sostuvo en el club.

La dimisión llegó en septiembre poco después de tres meses de la presentación. ¿Quién asumió? El argentino Jorge Habbeger regresó a Guayaquil. Y PC Carpegiani … para el Cerro Porteño, en la trayectoria de vuelta al fútbol paraguayo que lo llevaría hasta la selección de aquel país y hasta los octavos de final de la Copa del Mundo de 1998.

FUENTE: Globosporte.com