La eliminación de Italia: un fracaso económico y social además de deportivo

– La fallida clasificación de Italia para el Mundial de Rusia 2018, algo que no ocurría desde hace 60 años, no solo fue un grave fracaso deportivo sino que también tendrá un significativo impacto económico y social.

La eliminación sufrida contra Suecia en la repesca, que vio a los italianos perder 0-1 la ida y no pasar del 0-0 en la vuelta de Milán, hundió a todo el país transalpino en la decepción y la indignación por un fracaso que afecta a todos.

Más allá del aspecto deportivo, pues Italia se pierde el tercer Mundial de su historia tras los de 1930 y 1958, la falta de los “azzurri” en la Copa del Mundo de Rusia generará un efecto negativo a nivel económico de decenas de millones de euros.

Habrá un drástico bajón en las ganancias de la Federación de Fútbol italiana (FIGC), que al no participar en la fase final del Mundial no contará con los premios económicos otorgados por la FIFA.

Según el diario económico italiano “Il Sole 24 Ore”, la FIGC iba a ganar 1,5 millones de dólares solo por participar y podía ingresar otros 8 millones de dólares en caso de clasificación en los octavos de final.

Un eventual camino hasta los cuartos garantizaba unos 18 millones de dólares de premio y de allí hasta los 38 millones que embolsará el ganador del torneo, siempre según el mismo periódico.

El fracaso de Italia tendrá su efecto también a nivel de patrocinadores de la selección, que pagan una cantidad extra cuando el equipo alcanza vitrinas internacionales como una Eurocopa o un Mundial, y también en cuanto a los derechos televisivos.

Si en la Copa del Mundo brasileña la televisión nacional italiana Rai Sport y la emisora privada Sky Sport pagaron unos 180 millones de euros cada una para retransmitir los encuentros, este año invertirán significativamente menos.

Un bajón que sufrirán también las agencias de viajes italianas, que ya habían empezado a lanzar ofertas para permitir a los aficionados seguir a los “azzurri” hasta Rusia.

Varias compañías siguen ofreciendo fórmulas como el “paquete equipo del corazón” o el “paquete fase de grupos”, aunque la eliminación del combinado italiano supondrá una inevitable disminución de las ventas.

Al aspecto económico se suma la decepción a nivel social por una selección que es una de las pocas entidades que logra unir a todo el país.

Habitualmente, los aficionados italianos se dividen por facciones dependiendo del club al que animan, pero los partidos de los “azzurri” son un momento en el que se dejan las polémicas a un lado para unirse bajo un único color.

Los 74.000 espectadores que llenaron el lunes las gradas del estadio San Siro de Milán son una prueba de esta pasión, aunque habrá que esperar muchos meses para volver a ver a tantas personas juntarse al lado de los “azzurri”.

La FIGC anunció hoy que se reunirá mañana para analizar el futuro de la selección y no se excluye que se termine con un cambio radical, que no solo afectará al seleccionador, Gian Piero Ventura, sino también al presidente, Carlo Tavecchio.

Un cambio de estrategia deportiva será la base para intentar levantar a un equipo nacional italiano que lleva ya varios años viviendo una dura inflexión y que tocó fondo con la “debacle” del lunes. EFE