La subida débil del IPC en EEUU podría retrasar el alza de tipos de interés

WASHINGTON.- Los precios al consumidor en Estados Unidos subieron levemente en julio debido a que el alza de los costes de los alimentos se vio contrarrestada por la caída de los precios de otros productos, lo que apunta a una inflación benigna que podría hacer que la Reserva Federal sea cauta respecto a un incremento de tipos de interés este año.

El Departamento del Trabajo dijo el viernes que su índice de precios al consumidor se elevó un 0,1 por ciento el mes pasado tras permanecer sin cambios en junio. El IPC subió un 1,7 por ciento interanual en julio, frente a un 1,6 por ciento en junio.

Economistas consultados en un sondeo de Reuters proyectaban que el IPC subiera un 0,2 por ciento en julio y escalara un 1,8 por ciento interanual.

Al excluir los volátiles componentes de los alimentos y la energía, los precios al consumidor subieron un 0,1 por ciento por cuarto mes consecutivo. El llamado IPC subyacente escaló un 1,7 por ciento en los 12 meses hasta julio y ahora ha avanzado en ese margen por tres meses consecutivos.

El modesto avance en los precios del consumidor, después de una caída de los precios al productor en julio, podría inquietar a los responsables de la Fed que han considerado en gran medida que el retroceso de la inflación es temporal.

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, dijo a los legisladores el mes pasado que “algunos factores especiales”, incluyendo precios de planes de telefonía móvil y medicamentos, eran parcialmente responsables por las bajas lecturas de inflación.

Los precios de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subieron tras la publicación del dato, mientras que el índice dólar cayó frente a una cesta de monedas y las acciones estadounidenses abrieron al alza.

El banco central estadounidense tiene una meta de inflación de un 2 por ciento y sigue una medición que ha permanecido en un 1,5 por ciento desde mayo. La Fed ha subido los tipos de interés dos veces este año.

El mes pasado, los precios de los alimentos subieron un 0,2 por ciento, impulsados por un incremento en el coste de la carne, el pescado, los huevos, las frutas y verduras.

Aunque el precio de la gasolina se mantuvo sin cambios después de desplomarse un 2,8 por ciento en junio, el coste de la energía eléctrica se elevó un 0,4 por ciento.

El coste de vehículos motorizados nuevos bajó un 0,5 por ciento, la mayor caída desde agosto de 2009 y el sexto declive mensual consecutivo.

Reuters