Industria cárnica alemana: “el sistema favorece la explotación”

En un doloroso accidente en su tercer día de trabajo en un matadero cerca de Gütersloh, en Renania del Norte-Westfalia, un búlgaro de 50 años de edad se hirió el dedo meñique con una sierra. Nadie llamó a un médico, sino que tuvo que seguir trabajando a pesar de la gravedad de la herida.

Esto sucedió un viernes, pero pudo acudir al hospital tres días más tarde, donde fue operado y permaneció dos días. No recibió ayuda por parte de su empresa. Todo lo contrario: esta alquiló la cama ubicada en su puesto de trabajo a un nuevo trabajador. Perdió su empleo, donde estaba de prueba. Además no conocía tan siquiera el nombre de la empresa subcontratista.