La jugada de apertura de Trump en Asia

No tuvieron que esperar mucho tiempo. Apenas dos semanas después de su elección, Donald Trump ha logrado confirmar las reservas que las naciones asiáticas del Pacífico tenían sobre él. Incluso antes de asumir el cargo, ha dejado saber que Estados Unidos no se unirá al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) durante su mandato. El presidente saliente, Barack Obama, pasó siete años negociando el mayor acuerdo de libre comercio del mundo; solo hasta febrero de este año los países participantes firmaron, aunque todavía no todos lo han ratificado.

El TPP siempre fue políticamente muy cargada, porque los doce países transpacíficos querían concluir un acuerdo comercial que excluyese a uno de sus vecinos más importantes: China. El objetivo del acuerdo era claro: debilitar el dominio de China en la región. El TPP fue parte de la estrategia estadounidense “eje en Asia”, a través de la cual Washington quería asegurar su influencia en Asia.

Retirada de Estados Unidos

Trump claramente no tiene interés en este esquema, y darle la espalda a él es, en particular, un desaire para Japón y Australia. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, hizo precisamente un viaje especial a Estados Unidos la semana pasada para tratar de persuadir a Trump a cambiar de parecer. Pero fue en vano. El presidente electo de Estados Unidos quiere solo negociar acuerdos bilaterales con países individuales con el objetivo de obtener las mejores ofertas para los estadounidenses. Pero esto llevará tiempo. Y, de momento, no importa en realidad que llegue a tener éxito con esto. En este sentido, es un movimiento político inteligente: formalmente, Trump está haciendo lo que prometió, mientras que compra tiempo para escribir la letra pequeña. Es imposible predecir si el resultado realmente constituirá un ataque al libre comercio.